Dame tu corazón,
que yo voy a devolvértelo en llamas
lenguas de fuego
que van a quemar la manera en que me miras.
Si te lo pido,
es porque sé que te estoy pidiendo algo mío,
que me pertenece
porque vos me lo diste para que lo posea
para usarlo en esos días
en que la vida se parece a un día nublado.
Dame tu corazón
que yo tengo para el la recompensa
que realmente necesita:
saber que hay alguien que lo toma
para transformarlo en secuencia de luz
que lo desmantela para reconstruirlo
en las llamas que lo inundan
como los fuegos pacientes del amanecer.

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